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Narración

  • Priosionera de la zona de confort

    Se llama Güendolina. De sus antepasados galeses ha heredado su gusto al riesgo. Pero como lo fue para la mayoría de las mujeres de su generación, su vida cogió otro camino. 

    A los 18 estaba casada con el hijo del vecino de al lado. Oh, era un hombre muy simpático pero nunca, nunca jamás hubiera soñado tener una vida tan respetable.

    De niña se imaginaba explorando tierras hostiles como Deborah Kerr en la película Las Minas del Rey Salomón. Tiene que ser increíble encontrarse frente al peligro y sentir la adrenalina recorriendo su cuerpo.

    En la urbanización donde vive ahora, el animal más salvaje con el cual se ha cruzado jamás es el gato de su amiga Rosalina, cuando éste se introduce en su casa con esmera discreción para robar comida. Su vida diaria es todo menos una tierra salvaje: tres niños que educar, un marido que complacer, y poco espacio para pensar en ser ella misma. 

    Al visitar a su peluquero el primer Sábado de este mes, y como es costumbre cada semana para refrescar su peinado, se encontró con la publicidad de una colonia en el último numero de la revista Mujer. El anuncio decía “Confía en ella – para todo”. Tabú, la colonia “prohibida” de Dana.

    Fotógrafa: Lilian Bassman . 1950

    Su primera reacción fue de llorar, pero rápidamente contuvo expresar sus emociones en público. Se dió cuenta que había olvidado todos estos años que todo era posible si uno está dispuesto a arriesgarse fuera de su zona de confort. 

    Estaba decidido. Cogería el autobús en cuanto sea posible para ir a la ciudad. Encontraría una excusa para tener la aprobación de Jorge, su marido, y visitaría a una perfumería.

    Cuanto extraño es que nuevas oportunidades siempre se presentan al que decide cambiar incluso las más mínimas cosas en su vida. El jueves, tres semanas después, salió de casa a primera hora de la mañana y subió corriendo al autobús. Se sentía con el corazón ligero. Hoy se iba a comer el mundo. Se sentó al fondo cerca de la ventana, y mientras iba rumbo a la ciudad su imaginación se disparaba, tanto que un poco más y se pierde la parada.

    Una vez fuera, se aventuró en esta parte de la ciudad que le gusta tanto, repleta de calles retorcidas y poco alumbradas. De repente lo reconoció, allí estaba en la otra acera. No se dijeron nada, las palabras eran inútiles, pero se miraron de forma intensa. El sol que apenas llegaba a adentrarse en la calle bañaba sus caras de sus rayos calidos. Después de un instante fugaz que le pareció durar minutos, cada uno siguió su camino.

    ¿Se volverían a ver?

  • Belle Epoque: Belleza y Misterio

    Belle Epoque es el nombre de una nueva serie fotográfica sobre el modernismo que empecé en 2015 y sobre la cual sigo trabajando.

    Hasta ahora, el proyecto incluye fotografías de casas, pisos y museos hechas en París (Francia), en Cartagena y Murcia (España) y en La Habana (Cuba).



    Cuando inicié esta serie, no tenía claro cómo podría expresar fotográficamente las emociones fuertes que me transmite el modernismo. Pero cuanto más visitaba espacios, más me daba cuenta de que lo que me atraía era retratar detalles.

    Estos lugares me transportaban a tiempos pasados.

    “Este neo-romanticismo que es el modernismo lleva como premisa la búsqueda de la belleza y una preocupación espiritual. (…) Los poetas y pintores modernistas evocan mundos remotos, fábulas, paisajes aterciopelados donde todo transcurre en un clima de musicalidad y donde la naturaleza está rodeada de misterio. El modernismo es el dominio de la línea, curva o recta. Un sentido caligráfico de influjo japonés contornea las pinturas. Un nervioso latiguillo envuelve con sus líneas muebles y edificios.” (1)

    Y esa es mi intención, recrear belleza y misterio, con tomas de cerca, algunas de ellas alcanzando la abstracción, de las curvas y líneas pertenecientes a escaleras, puertas, ventanas, etc. 

    En Cuba, tuve la oportunidad de alojarme en una casa colonial construida en 1895 por un español que emigró a La Habana.  En París, pude acceder a fotografiar el museo modernista del diseñador Pierre Cardin, el cual está ubicado en el edificio del Restaurante Maxim’s de la Rue Royale.

    Las fotografías de la serie Belle Epoque están ahora en venta en la tienda online Images with a story. Están disponibles en varios tamaños, algunas de ellas en serie limitada y firmadas por mi. 

     

    (1) Frases extraídas del libro “Cartagena 1874-1936 (Transformación urbana y arquitectura)” de F. Javier Pérez Rojas . 1986

  • El poder narrativo de las fragancias

    El poder narrativo de las fragancias

    Después de una infancia y adolescencia durante la cual me especialicé en escapar de mi realidad cotidiana, tener la oportunidad de trabajar en el mundo misterioso de la perfumería me hacia mucha ilusión. Y en el sigo 17 años después. 

    Recuerdo el respeto que me dio hablar por primera vez con un perfumista sobre su arte. ¿Cómo consigue recordar el olor de tantos ingredientes? ¿Cómo llega a detectarlos en una colonia? ¿Hay algún secreto detrás de todo esto? Pues secreto no hay pero si mucha dedicación y años de experiencia. Cuanto más me adentraba en este sector, más me fascinaba.  

    Se suelen comparar a menudo la música y la perfumería. Ambos usan notas para crear una canción o un perfume, pero rara vez se habla de las similitudes que pueda haber entre la perfumería y la fotografía. Al practicar ambas actividades, os puedo decir que hay muchas. 

    Un olor es invisible, es algo espiritual, no se ve, pero aquí está, no se puede cuestionar su presencia, dejará una impresión inconsciente en nosotros que recordaremos por vida. La fotografía también juega en ese terreno místico, captura momentos efímeros para convertirlos en eternos, en una imagen.

    En el proceso de crear una fragancia, un perfumista juega con una serie de ingredientes para conseguir el equilibrio que mejor exprese la historia que nos quiere contar. Pone en relieve unos ingredientes mientras esconde otros. Lo mismo que hace un fotógrafo con la luz.

    El poder narrativo de una fragancia es muy similar al de una imagen. El olor les recordará a un sitio o una situación, mientras un lugar o situación en una fotografía les podrá recordar como olía en ese momento. 

    Mientras una fragancia metamorfosea a la persona que lo lleva, una imagen metamorfosea al mundo en el cual vivimos desde la visión del fotógrafo. 

    En Japón, escuchan a las fragancias a través de un ritual conocido como "Kodo". Las fragancias tienen cosas que decirnos. Al igual que las fotografías, nos dicen mucho sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros. 

    Tanto la fotografía como la perfumería, en sus versiones artísticas, hablan directamente al corazón, se conectan a nuestras emociones, son unos magníficos vehículos para contar historias.  

    No es sorprendente entonces que la perfumería y la fotografía vayan de la mano para contarnos historias y conmovernos. Día tras día, es lo que soy, una narradora, independientemente del medio que uso: la fotografía, la perfumería, o también el marketing.

    Como suelo decir a los clientes que asesoro:

    “¿Qué historia vamos a contar a sus clientes mañana?”

    Imaginémosla juntos, estructurémosla y creémosla.


    Fotografías desde la izquierda hacia la derecha: Alaïa de Alaïa Paris, campaña de perfumería fotografiada por Paolo Roversi, 2015 . Loulou de Cacharel, campaña de perfumería fotografiada por Sarah Moon, 1987

  • El mundo maravilloso de Paolo Roversi

    El mundo maravilloso de Paolo Roversi

    Cuando observo una fotografía de Paolo Roversi, me lleva enseguida a su universo, siento como se adueñan de mi las emociones, mi respiración se acelera, todos mis sentidos están en alerta, algo está pasando, el misterio que desprenden sus fotografías me hipnotiza literalmente.  

    Paolo Roversi dice:

    “La fotografía va más allá de la realidad y de la ilusión. Esboza otra vida, otra dimensión, revelando no sólo lo que existe, pero también lo que no existe”

    Es donde radica su magia. El silencio es imprescindible para llegar a estos mundos paralelos cuando estoy en una sesión, al experimentar este estado de animo, estoy fuera de este mundo, estoy en otro lugar, oigo lo inaudible, huelo como se sienten mis personajes, percibo hasta el más pequeño detalle en la penumbra. Me muevo en este ambiente etéreo, coloco las luces, y cuando reconozco mi mundo, disparo. 

    “La luz no entiende de razonamiento… pero si de sentimientos (…) Cada fotografía es un encuentro, una confesión intima y reciproca.”

    Me invito de forma inconsciente a esta historia que escribo con imágenes. Mi corazón late en la punta del dedo que aprieta al botón. Toda mi energía está centrada en la captura de este mundo evanescente. Mis sentimientos me guían a lo largo del camino. 

    Las imágenes, al igual que los olores, dejan historias indelebles en nuestras memorias. Mientras vivimos momentos efímeros, nos dejan recuerdos eternos. 

    Lo más fascinante radica en lo que nos evocan cuando las vimos u olimos, incluso años después. Si una fotografía vale más que mil palabras, ¿no seria también el caso de una fragancia? 

    En el próximo post escribiré sobre fragancias. Un sector que conozco bien por trabajar en ello estos últimos 17 años. Sí, ¡ya son años! ;) 

    Comentaré sobre los muchos puntos en común que existen entre la fotografía y la perfumería. ¡Quedad atentos!



    Citas: Studio, Paolo Roversi, Steidl, 2009
    Fotografías, desde la izquierda hacia la derecha: Campaña Giorgio Armani, 1998 . Editorial de moda Vogue Italia, 2003 . Editorial de moda Vogue Italia, 2013